Pequeña cosita con tanto miedo, si la pelota rodaba, si el mordillo se caia, ni hablemos si el viento movía una bolsa del supermercado.
En este paso debemos agradecer a las vecinas, quienes todos los días nos ayudaban a trabajar con los temores de Paz a todo lo externo.
Canuto (la perrita vecina) tenía muchas golosinas y juguetes escondidos en su departamento, en lugares pequeños de dificil acceso para un ser humano.
Paz se aprovecho de su tamaño y empezó a encontrar los encondites de Canuto, así aprendió que lo escondido eran pequeños tesoros ricos o divertidos.
Un día de vuelta en nuestro departamento tropecé con una pequeña pelota naranja, Paz empezó a perseguirla y jugar con ella.
La pelota no era nuestra y no me explico como en su boca la escondió para traerla a casa, acto siguiente se la devolví a Canuto...en consecuencia Paz volvió a "pedirla prestada".
Busque por todas las veterinarias y pet-shops una pelota similar y nada. Finalmente la mamá de Canuto dijo que se la quede Paz, Canuto tiene 2 mas iguales.... y hasta el día de hoy 3 años mas tarde Paz sigue amando y jugando con su pelota naranja.
La llevo de viaje con ella a todos lados (si aunque no lo crean si ve que armamos valija ella pone su pelota y su porquito cuya historia es para otro día), juega con ella todos los días y si algún día no aparece la pelota se bien que tengo que buscarla en los lugares mas recónditos porque seguro se le cayo y no la puede sacar...aunque con el correr de los años su inteligencia supero las expectativas y simplemente con preguntarle Paz donde está la pelota, mi pequeña va al lugar donde se cayo y empieza a ladrar como solicitando su inmediato rescate.